Algo llamado amistad

¡Sabemos realmente lo que es la amistad?
Si lo buscaramos en google seguro nos aparecirian millones de significados, algunos similares, otros totalmente diferentes.
Yo creo que cada persona arma su propia definicio, segun lo que siente, lo que piensa, lo que tiene para dar y lo que quiere recibir de otro.
Dicen que hay que dar sin recibir a cambio, la verdad es que a veces un agradecimiento o sentir que haces bien y ayudas al otro no le viene mal a nadie.
Mi idea de amistad quizas es muy diferente a las de ustedes.
Para a mi no es solo una palabra, es un sentimiento. Es sentir que ayudas, que entendes, que confian, en sentirte util.
Para a mi un/a amigo/a es aquella persona que con tan solo mirarte sabe lo que te pasa, es esa que sin que pronuncies una palabra te abraza en tus dias malos, o la que siempre esta preguntandote si necesitas algo y si puede ayudarte.
Un amigo no es aquel que te cuenta con cuantas personas estuvo, quien le gusta; sino que es aquella que se da cuenta antes de que le cuentes.
Un amigo te apoya en los peores momentos, porque en los buenos esta lleno de personas con caretas de amigos.
Un buen amigo te acepta tal cual eres, va de frente, te dice lo que le molesta y te ayuda a cambiar, no habla por detrás, no te critica con alguien mas; sino que lo hace frente tuyo.
Los amigos de verdad te valoran.
Valora a tus amigos, a esos que te secaron las lagrimas, que te soportaron en las madrugadas, que salieron de fiesta contigo. Cuídalos, la vida es solo una, y no esta hecha para que andes a solas.

Recomendación.

Esta noche fria es ideal para leer un libro de amor. Les recomiendo "Zac y Mia".
Una historia de amor adolescente de dos jovenes con cancer. La historia no solo cuenta como se enamoran si no tambien lo que sienten al tener cancer, que piensan sobre ellos mismos y que creen que el resto piensa de ellos. 
Se conocen en el hospital y hablan por facebook unos dias, luego él termina su tratamiento y no vuelve a verla hasta que ella aorece tres meses despues en su granja pidiendole ayuda para escapar e irse lejos.
Es una muy bonita historias para endulzar el alma, para ser acompañada con un café.
Hoy les dejo un texto que habla sobre el amor escrito por  Paulo Coelho, Es uno de los escritores y novelistas más leídos del mundo con más de 200 millones 2​ de libros vendidos en más de 150 países .
"En toda historia de amor siempre hay algo que nos acerca a la eternidad y a la esencia de la vida, porque las historias de amor encierran en sí todos los secretos del mundo
"Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando esas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierden completamente su importancia y solo existe aquel momento."
"De las naturalezas diferentes nace el amor. En la contradicción, el amor gana fuerza. En la confrontación y en la transformación, el amor se preserva."
"En el amor no existen reglas. Podemos intentar guiarnos por un manual, controlar el corazón, tener una estrategia de comportamiento... Pero todo eso es una tontería."

Miedo

Hoy tengo miedo, de que me mires a los ojos y me digas "ya no te quiero", que tu sonrisa ya no sea por mi, que cada vez que tengas que contestar no sepas que decir.
Hoy tengo miedo de decidas alejarte, que ya no brilles como antes a mi lado, que corras en busca de algo mejor, lejos de mi.
Hoy tengo miedo de que te olvides de mi, de ya no ser en ultimo en que pensas antes de dormir ni lo primero al despertar.
Hoy puedo decirte que si ya no soy lo que buscas, que corras, libre, brillante, que no dejes que te apaguen, y que te olvides de lo malo, siempre hacia adelante, no mires atras.
Pero si por un momento pensas en que soy yo a la que amas, entonces dejame decirte que nunca te voy a fallar, que voy a intentar hacerte brillar. Que jamas voy a borrar una sonrisa de tu cara, y que voy a elegirte cada mañana al despertar por que no existe nadie más que quiera en mi vida.
           
                                                                                                                Anónimo.

Abrir los ojos

La vida es un laberinto. Muchas veces seguimos por un camino que no tiene fin, que no logramos llegar a nuestro objetivo. A veces nos acompaña un amigo, o eso es lo que creemos, que puede ayudarnos a salir de allí o puede que tome su camino y se olvide de nosotros.
La verdad es que es dificultoso darse cuenta quien está para nosotros siempre y quien solo está cuando le conviene.
A veces la gente nos hace daño. La mayoria de nosotros no se aleja. El por qué nunca se sabe. Hay quienes creen que la gente puede cambiar. Otros se quedan porque los asusta la soledad. Al final siempre terminanos lastimados.
Abrí los ojos, no le temas a las personas, cuando alguien es tóxico o te hace daño, lo mejor es alejarlo.
De esa manera uno puede vivir tranquilo y se olvida de intentar satisfacer a los demás.

Hoy les subo un cuento que escribí para un concurso. Habla sobre el Holocausto. Espero que les guste.

Ojalá
Era el año 1933, más precisamente el 15 de febrero, era mi cumpleaños número 10, toda mi familia, que ha decir verdad eran solo 4 personas más además de mí, se encontraba en la cocina de nuestro pequeño apartamento en la calle Nieuwendijk, en la ciudad de Ámsterdam.
La gente que caminaba por las anchas veredas de aquella pequeña ciudad que aún recuerdo tan brillante como siempre, ya no sonreía, caminaba apresurada, como asustada. Eran malos tiempos para mi familia. Mamá, Paul, Vera, y yo no pasábamos unos buenos días. Mamá había sido echada de la fábrica textil en la que trabajaba, papá… bueno él nunca había aparecido. Mamá siempre nos decía que él había tenido que ir a trabajar a otro país, que pronto iba volver. Pero no lo hizo. Con el paso de los  años nos dimos cuenta que ya no le importábamos.
A las 5 de la tarde de aquel 15 de febrero que quedo tan alejado de mí, llego una carta a casa. Mamá la abrió, mis hermanos y yo corrimos a sentarnos al lado de ella, solo por cargar aun la triste ilusión de que aquel trozo de papel manchado con tinta negra, pudiera ser de papá. No lo era. Pero mamá se alegró al leerla, así que pensé que algo bueno habría de decir.
La carta decía lo siguiente:
Querida familia Fischer.
Hemos de escribirles con el agrado de informarle que nos hemos enterado de su situación económica y decidimos otorgarle un puesto de trabajo en las afueras de la ciudad, en una nueva fábrica de muebles y artesanías. Allí podrán gozar de una nueva vivienda gratis para usted, querida señora Fischer y para sus adorables hijos.
Sabemos que no va a rechazar esta oferta, es por eso que mañana a las 10:00 am, la pasemos a recoger a usted y a sus tres hijos.
Desde ya es un agrado contar con usted. 
Los saluda atentamente el general Theodor Eicke.
Mamá estaba muy contenta con la noticia. Nos pidió que fuéramos a nuestra pequeña habitación, en la que dormíamos mis hermanos y yo juntos, a juntar nuestra ropa y ordenarla. La tarea fue fácil y rápida, al terminarla volvimos corriendo a la mesa de nuestro comedor. Allí nos esperaba mamá con 4 tazas de té, que no tenía mucho color ya que había usado el mismo saquito para todos, y unas macitas que había cocinado el día anterior. Tomamos nuestro té en silencio hasta que mamá fue la primera en pronunciar sonido.
-Tal como leyeron, hemos de comenzar una nueva vida, nos iremos lejos de esta terrible catástrofe, ganare dinero y podremos salir adelante. Deben de saber que papá ya no volverá, que se ha olvidado de nosotros y que según se ha formado una nueva familia.
Un vez llegó  a casa una carta, con el nombre de mamá, ella se encerró en su habitación a leerla y la escuchamos, detrás de la puerta, llorar. En el momento en que mamá pronuncio esas palabras en la mesa, supe que esas cartas eran envidas por papá, me pregunte por que nunca nos había contado que él le escribió, pero decidí que no era momento para sacar ese tema de conversación ya que cada vez que preguntábamos por él mamá lloraba por un largo rato, además la veía tan contenta que no quería borrar su hermosa sonrisa.
Se levantó de su silla y entro en la cocina, de allí volvió con una pequeña vela color azul y una caja de fósforos en su mano. Perforo la masita con ella y la encendió. Los tres comenzaron a cantar el feliz cumpleaños, luego se acercó a mí y susurrándome al oído, como si quisiera que mis hermanos no la escuchasen me dijo:
-Pide tres deseos mi pequeño Simón.
Lo único que se encontraba en mi cabeza en ese momento, era la felicidad de mamá al leer aquella carta, así que decidí pedir el mismo deseo tres veces, que mamá no dejara de sonreír. Que tonto fui al desear eso.
A las 8:00 am, mamá nos despertó, nos dijo que este día cambiaria nuestra vida para siempre. Y sí que tuvo razón. Cada uno de nosotros espero su turno para ducharse. Una vez listos nos sentamos a desayunar, mamá seguía con la misma sonrisa que la noche anterior. Yo me alegre al pensar que mi sueño se hacía realidad.
A las 10 am, salimos por la puerta del frente de nuestra casa, que ya dejaría de serla para seguro convertirse en la otra familia. 5 minutos después llegó un pequeño colectivo en que ya había alrededor de 10 personas. Un hombre bastante elegante y simpático ayudo a subir nuestro pequeño bolso con aquellas cuantas prendas que teníamos.
Sin hablar subimos al colectivo, nos sentamos a la izquierda del colectivero. Miré hacia atrás, recordé las tardes con mis amigos, las aventuras con mis hermanos en aquella casa. La tristeza se fue , cuando al ver mi cara, mamá me abrazó fuerte y me dijo que no me preocupara, que esos recuerdos siempre iban a quedar en mi memoria. Viajamos por unas cuantas horas, según lo que me dijo mamá cuando yo desperté de la larga siesta que había tomado.
Llegamos hasta un gran predio, en el centro del terreno se encontraba una gran construcción color gris opaco de la cual salía, por una chimenea, una gran cantidad de humo de color negro.
Una gran cantidad de personas, vestidas con un raro conjunto a rayas, caminaba por allí. Me imagine que ese era, seguramente, el uniforme que mamá debería de usar. Cuando nos bajamos, ese chofer, que en algún momento había sido bastante gentil, de repente comenzó a gritarnos. Fuimos separados de mamá. Gritamos con todas nuestras fuerzas su nombre. Ella, antes de que taparan su boca, pronuncio cada uno de nuestros nombres seguido a un “Los amo, no se preocupen, nos volveremos a ver pronto”. Ojala hubiera sido cierto.
La gente lloraba en cada lugar que recorriéramos, todos lucíamos los mismos conjuntos rayados que había visto el primer día. Vera, Paul y yo seguíamos juntos, debíamos trabajar como la gente grande que se encontraba allí. Dormíamos todos los niños en una solo habitación, muchas veces compartíamos nuestras camas. Cada noche me dormía con los ojos llenos de lágrimas, recordando aquel 15 de febrero en que mamá sonreía como nunca antes, pensando en que no habíamos vuelto a verla desde que habíamos ingresado allí.
Mamá nos había prometido salir adelante y que esta nueva vida iba a ser mejor que la anterior, pero la verdad es que ninguno de nosotros sabia claramente lo que nos esperaba. Fuimos sometidos a grandes trabajos que no eran exactamente tarea fácil para unos niños de 6, 7 y 10 años. Hemos aguanto semanas sin bañarnos, y existía algo peor aún, no habíamos vuelto a ver a mamá nunca más.
Han pasado 5 meses ya, he quedado solo con Vera. Una tarde, en la que volvimos de  trabajar temprano, unos soldados, más precisamente dos,  entraron a nuestra habitación, y escuche decir a uno de ellos, que era hora de una “limpieza”. Ese mismo soldado saco del bolsillo de su chaqueta un papel. Lo abrió, y uno por uno fue nombrando a varios de los que nos encontrábamos allí. Uno de ellos fue Paul. Al escuchar su nombre, mi hermano se dio vuelta y me miro asustado.
-No tengas miedo- le dije- te van a dejar ducharte, y volverás.
Ya pasaron 5 días desde que mi hermano salió por la puerta de aquella gran habitación. Todos los días imagino a mamá y a Paul entrando por la puerta, diciéndome que se ha terminado esta tortura y que podremos volver a nuestra hermosa Ámsterdam. Pero eso no ha pasado y creo que no pasara jamás.
Ojala hubiera sabido que esa era la última vez que iba a ver sus ojos, escuchar su voz, o verlo sonreír, que iba ser la última sonrisa de mamá, que no me iba a poder despedir. Ojala hubiera deseado otra cosa aquel 15 de febrero. Ojalá mamá, Paul estuvieran vivos.


Amistades

Hoy decidi escribir sobre este tema porque cuando sos adolescente quien comparte las cosas con vos es porque es muy importante. Todo va bien, en los momentos buenos de tu vida estas llena de amig@s, pero cuando llegan los esos en los que necesitamos una mano, muchas de esas amistades desaparecen, por qué? Nunca se sabra.
Los momentos dificiles de la vida te enseñan a disfrutar de quien tenes al lado, te enseña a abrir los ojos y mirar quien se quedó cuando tu mundo se derrumbaba.
Cuando un amigo se va de tu lado te muestra que no era tan amigo, que solo está para pasarla bien cuando él quiera.
Abrí los ojos, alejate de quien no te hace bien, valora a aquellos que siempre estuvieron, que te sacaron una sonrisa, que te secaron las lagrimas con su remera, quien te prestó su campera los dias de frío. Reí con ellos, festeja que están vivos, pero más que nada, haceles sentir que siempre vas a estar para ellos, que los valoras, y que los queres como ellos a vos.
Nunca te olvides de esos amigos que aunque pase el tiempo, nunca cambian y que cada vez que triunfas o que caes estan a tu lado para alegrarse de vos o para darte una mano antes de caer.

Mis escritos

Revivir.

Este monólogo lo escribí en un taller de dramaturgia que realice en el intercolegial de Teatro. La profesora nos tiró palabras, mientras es...

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